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Encajando derrotas difíciles

 

¡Hola amigos! 

Estoy seguro de que todos los que leéis este artículo, tenéis esa derrota que de haber sido victoria significaría muchísimo para vosotros y que os dejo con el runrún en la cabeza. Dependiendo de vuestro nivel de competición y vuestros objetivos, esta podría haberse dado desde esa última ronda en un FNM para rascar unos cuantos sobres más, hasta el win&in de un GP o PT o incluso algo más arriba, pasando por supuesto por los PTQ, MCQ o WMCQ. 

 

Durante mi “carrera” he perdido muchas de estas partidas, pero el sábado 16 de mayo perdí la “más importante” hasta la fecha, con 7500$ de premio mínimo y la oportunidad de luchar en un MCQ del Arena. No os preocupéis, este artículo no va a ser un cry ni un report con clickbait, pero he pensado que, teniendo ese resquemor reciente, estaría bien compartir por lo que he estado pasando y, quizás, en un futuro, si os veis en esta situación podáis volver a leerlo para buscar soluciones a vuestra frustración. 

 

El proceso de asimilación

Esta es sin duda, la parte más dolorosa del proceso. Esos primeros instantes en los que tienes colgado el cartel de “eliminado”. Estabas tan cerca, pero ya estás de vuelta en la primera casilla. De repente, tus sueños y aspiraciones se van al garete y empiezas a arder por dentro. A los pocos minutos empiezas a darte cuenta de lo cerca que has estado, pasando horas buscando razones o excusas para que haya pasado esto. Es un malestar general y, sin duda, va a dejar una cicatriz, de la que cada vez que te acuerdes dolerá, pero el tiempo y una mentalidad correcta hará que cada vez duela menos (y como veremos más adelante, sea nuestra gasolina). 

Hace unos 8 años, perdí una final de PTQ a San Diego contra mi buen amigo Alejandro Dupuy. Aquel día, no sólo tuve que sufrir la derrota, si no que tuve que dormir en la misma habitación que él, entender su alegría, mientras por dentro, estaba más caliente que el infierno, para al día siguiente, estar de nuevo todo el tiempo pegados de vuelta a casa. En aquel momento, el dolor era agónico, pero a día de hoy, esto ha quedado en una anécdota y un Pro Tour que jamás jugaré, que sí, aún pica, pero que hay que vivir con ello.  

Como dato aparte, este proceso solo tendrá lugar si tenemos mentalidad ganadora, si nos vemos capaces. Si en cambio, no creíamos tener posibilidades desde el minuto uno, la derrota no será tan amarga. Esto implica, de forma intrínseca, que vamos por el buen camino. Las ganas de victoria harán que mejoremos y que enfoquemos nuestro tiempo y energía en conseguir ese logro la próxima vez que se nos presente. Esta es sin duda, una de las características que los ganadores llevan en el ADN. Jamás se dan por vencidos y siempre enfocan cada partida con la creencia de que la van a ganar. Jamás oiréis a Rafa Nadal, Cristiano Ronaldo o Michael Jordan (que marcas deja “The Last Dance”), en una rueda de prensa con palabras que digan lo contrario.

Aún así, la derrota es una parte presente en cualquier competición, para que uno se alce con un trofeo, muchos deben de haberse quedado por el camino. Debemos aprender a vivir con ella y a aceptarla como una posibilidad. Esto es algo que todavía muchos jugadores no pueden aceptar y que creo que ha mejorado mi juego mental en los últimos años. La filosofía Guardiola ha funcionado para mí. El próximo partido siempre es el más importante, no sirve de nada mirar más allá ni tampoco hacia atrás. Lo mismo con los errores que acabamos de cometer, no hay que intentar taparlos ni flagelarse durante todo el torneo por ellos. Pasan. Intentamos que no vuelvan a pasar. Fin. Pero este tema es quizás para otro artículo. 

 

Resumen rápido:

Las derrotas son una parte común de este juego. Debemos aceptar que van a pasar y algunas serán más duras que otras, pero no podemos permitir que se conviertan en una carga para siempre. 

 

Canalizar ese fuego

Pasado un periodo de tiempo, en mi caso fue breve por estar más curtido en la batalla, empezaréis a ver que no todo es tan negro como lo pintamos y que habrá más oportunidades. Es aquí donde ponemos en práctica ese lema de “si te caes, levántate aún más fuerte”. Todo ese trabajo y energía que hemos puesto en intentar alcanzar la gloria, no puede irse al traste porque haya salido solo al 90% bien. De hecho, esto es curioso, si hiciéramos 0-2 y nos eliminaran a las primeras de cambio no estaríamos ni un ápice de lo calientes que estamos con la situación en ese momento. 

¿Cuál es nuestro deber como competidores? Esto es fácil, encontrar nuestra mejor versión y volver a competir en busca del honor y la gloria. Lo que es seguro es que no vamos a ganar si no lo volvemos a intentar, nos hemos quedado en la orilla. Por suerte, Magic es un juego en el que hay un montón de torneos para hacer un try again

Uno de las mejores cualidades que puede tener un jugador, más allá de los aspectos técnicos, es la confianza, sin abusar. En diferentes disciplinas ser capaces de demostrar que crees en lo que haces y que sabes que lo estás haciendo bien, ha sido una de las bases para una receta ganadora. Este casi éxito total, debería asentar esa confianza que tan importante es para poder continuar haciendo lo que nos propongamos al máximo nivel. 

 

Conseguir los objetivos

Os voy a presentar la historia de un tal David González “Playmobil”. El chico es una máquina de caerse, pero también sabe levantarse como nadie. Corrían los tiempos de los clasificatorios hacia el Players’ Tour de Bruselas. Pierde un par de semis, no biggie, una final, otra final y no sé si tres la verdad, pero no me hubiera extrañado. Una persona con una mentalidad negativa y que no sabe canalizar su fuego, estaría teniendo los más oscuros pensamientos y comiéndose por dentro a base de ira y rabia. ¿Pero qué hace el tío?

Pues prepara su Magic Fest de Bruselas y allí va, listo para jugar el Grand Prix, pero siempre con la idea de que ese sea su plan B, ya que todavía tiene un último resquicio, los Last Chance Qualifier. Se apunta al primero y sale por la puerta de atrás con un 0-1. ¿Cuántas veces te puedes caer? Yo espero que David llevará casco y rodilleras porque tiene que estar destrozado. Se apunta a un segundo Qualifier y, por fin, se alza con la ansiada plaza. 

Ahora, ¿qué hemos sacado en claro de la parábola de David?:

• Perder es una parte del proceso, que para unos es más largo y para otros más corto, pero si se persevera a fondo, tiene un final.

• Es necesario redireccionar esa energía negativa y convertirla en ánimo, interés y creer en tus posibilidades. Si has estado tan cerca, seguro que puedes conseguirlo. 

• Si no compras boletos, no te toca la lotería. David tuvo muchas oportunidades de tirar la toalla, vaya si las tuvo. Pero siguió invirtiendo esfuerzo, tiempo y dinero en perseguir lo que pensaba que podía alcanzar. No se sentó en el sofá a ver como sus oportunidades pasaban por la tele. Matemática lógica vaya, si tengo la intención de jugar 1 PTQ y ganarlo, va a ser complicado, pero será más sencillo ganar 1 de 10-15.

Por último, quiero aclarar que a pesar de que el objetivo final sea ganar, nosotros solo podemos pedirnos a nosotros mismos el hacer todo lo posible para ello. A veces, las cosas se escaparán de nuestro control, al fin y al cabo, estamos jugando a un juego en el que la varianza, los emparejamientos, la suerte y otros factores pueden hacer mella y decantar la balanza de un lado o del otro. 

 

Y con esto me despido por hoy. Como siempre podéis dejar comentarios o twittear mencionándome para cualquier opinión, duda, argumento o debate y haré lo posible por responder. ¡Si os ha gustado dejad un like

 

Hasta la próxima,

 

Carlos Oliveros

@CarlosOlivetti

 

Etiquetas: Teoría