Demo

Magic Stories - Las Crónicas de Bolas: La Primera Lección

¡Hola a todos de nuevo, queridos Vorthos! Volvemos una semana más a adentrarnos en las Magic Story de Core 2019, en las que echamos la vista atrás para entender las motivaciones y los planes de uno de los villanos más poderosos del Multiverso, Nicol Bolas.

En la anterior historia gracias a la visión de la joven Baishya pudimos ser testigos del nacimiento de Nicol Bolas y su gemelo Ugin (información que desconocíamos hasta ahora). Si no pudisteis leerla o queréis refrescaros la memoria la tenéis aquí: Las Crónicas de Bolas: Los Gemelos. Y ahora que ya estáis listos, comenzamos una nueva Magic Story, que también nos descubrirá secretos hasta ahora escondidos.

Nuestra historia comienza donde terminó la anterior, con la expedición formada por Yasova Dragonclaw, sus nietas Baishya y Naiva y el resto de los exploradores del clan Temur dirigiéndose a la tumba de Ugin, the Spirit Dragon. Tras dejar atrás al dragón del clan Atarka que venía vigilándolos, descubren a un nuevo dragón surcando los cielos, totalmente diferente a cualquiera que hubieran visto antes.


Resultado de imagen de ojutai dragon chase stone

 Ojutai, Soul of Winter ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Chase Stone

Yasova sí que conoce a estos dragones, y les explica que son de la estirpe de Ojutai, y que es muy inusual encontrarlos en los territorios de Atarka. Y lo inusual nunca trae nada bueno.

Los dragones de la estirpe Ojutai son conocidos por su astucia, y fueron los que iniciaron bajo el mando del propio Ojutai las purgas de toda la historia escrita del plano, que después continuarían el resto de Dragonlords para moldear a sus nuevos siervos a su gusto.

Tras perder de vista al sinuoso dragón, divisan a lo lejos una formación rocosa con forma de anillo sobrevolada por buitres esperando el momento oportuno, vigilando algo que está muerto o muy cerca de estarlo. Yasova manda a sus nietas Naiva y Baishya a reconocer el terreno, pues tienen buena vista y los buitres no parecen tener nada que temer.

De repente, sin previo aviso, una lanza intenta golpearlas, fallando por muy poco, y tras una breve pelea se encuentran frente a frente con su atacante.

(...) 

Un hombre de corta edad apareció frente a ella, jadeando pesadamente mientras se apoyaba en su bastón. El hombro izquierdo de su cota estaba cubierto de sangre fresca. Los restos rojos le llegaban hasta el cuello, manchando su barbilla. 

Temblaba de dolor, era presa fácil, y se merecía que lo mataran por entrar sin permiso en el territorio de Atarka. Sin embargo, ella vaciló cuando él agarró su bastón con más fuerza aún para mantenerse en pie, como cualquier guerrero con algo de orgullo haría. 

Con voz áspera, dijo: "Tú eres del clan Temur. Estoy buscando a Yasova Dragonclaw."

Como si este discurso hubiera agotado todas sus fuerzas, cayó inconsciente al suelo.

Baishya se puso a su lado, mirando a su hermana. "¿Quién será?"

"Busca a la Abuela."

Baishya respiró hondo como si no le hubiera gustado la brusca orden de su hermana, hizo un aspaviento, y se alejó corriendo.

Naiva presionó la punta de su lanza contra el cuello del hombre inconsciente. Esperó como espera una cazadora. Durante ese silencio, tuvo tiempo de examinarlo más de cerca. Tenía la cabeza afeitada, llevaba pantalones de cintura baja y una túnica gris claro envuelta con una faja, y un cinturón con un hermoso broche circular de oro decorado con hebras hechas de pequeñas cadenas de plata. Su visión periférica le advirtió de que dos buitres estaban posándose a la altura del afloramiento que había planeado escalar.

"Solo podréis tenerlo si la Abuela decide que no merece la pena salvarlo," les dijo a los pájaros, pero su mirada se desvió hacia los ojos cerrados del hombre inconsciente, sus labios ligeramente separados y su rostro delgado. No se parecía en nada a los jóvenes con los que había crecido; parecía misterioso e intrigante.

Se movió, gimiendo, y ella se preparó para la lucha, pero el extraño hundió la barbilla y se quedó quieto. Naiva retrocedió, y en ese momento Baishya reapareció con el gran orco Fec detrás. Fec inspeccionó el claro resguardado por las piedras antes de silbar un "¡todo despejado!"

Solo entonces la Abuela entró al anillo de rocas. Caminó alrededor del hombre inconsciente, examinándolo desde todos los ángulos, luego se inclinó para quitarle el bastón de su débil mano.

"Dijo que estaba buscando a Yasova Dragonclaw," dijo Naiva.

 "Justo como en mi visión," dijo Baishya con entusiasmo.

"¿Fue 'a él' a quien viste?" Naiva no quería que Baishya le hubiera visto en primer lugar. 

"No, no fue a él. Él no es importante. Lo que escuché fueron esas 'palabras'. ¿Te acuerdas?"

Puede que sus voces le despertaran, o quizás fuera solamente que estaba luchando por volver a estar consciente. Sus párpados pestañearon. Incluso ese leve movimiento empeoró su herida. Con un silbido de dolor, se despertó, abriendo los ojos. Parpadeando, su mirada fue de una chica a la otra y de nuevo a la primera con cierta confusión. 

"¿Cómo de fuerte me golpeé la cabeza?" susurró él. "En mi visión hay dos. Se dice que los encantadores Temur tiene el poder de crear un doble de sí mismos de hielo. ¿Son acaso uno la aparición mágica del otro?"

Mirror Mockery ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Ryan Alexander Lee

La mano de la abuela apretó con fuerza la lanza que llevaba: una lanza común con punta de obsidiana, no la legendaria lanza de garra de dragón que una vez había anunciado su posición como gobernante de todos los pueblos Temur. "Estás siendo perseguido por una de los vástagos de Ojutai, ¿verdad?"

"Sí."

"Debería matarte y entregarte a tu dragonlord. Tu presencia aquí pone en riesgo a mi gente."

"No puedes matarlo," exclamó Naiva. "¡Vino buscándote! Si no lo curas, morirá."

"Todos moriremos, tarde o temprano," respondió su Abuela en un tono macabro pero tranquilo. "Ésta podría ser una trampa por parte de Ojutai para encontrarme."

"Entonces, 'eres'  Yasova, guardiana del pasado y guardiana de lo aún no escrito."

"¿Por qué es eso importante para ti?"

"Hace tres meses, mi maestro tuvo un sueño. Cuando despertó, me dijo que estaba destinado a hacer un largo viaje. Dijo que era hora de compartir nuestros secretos."

"Muchas personas dicen tener secretos, pero solo algunos de ellos merece la pena compartir" dijo la Abuela.

Tomó aire de forma entrecortada varias veces para darle fuerza a sus palabras. "Ojutai destruyó los registros que Shu Yun había conservado durante generaciones. Quiere destruir nuestra memoria del pasado y la de nuestros ancestros, para que nuestra gente sepa solo lo que los dragonlord quieren que sepan. Pero la historia que el Spirit Dragon contó a los primeros chamanes ha sobrevivido, porque no solo se escribió, sino que también se transmitió de maestro a alumno, se memorizó y se entregó a la siguiente generación ."

La abuela frunció el ceño. Un brillo se despertó en sus ojos, un destello de excitación, una emoción entre el miedo y la esperanza. "¿El Spirit Dragon habló a vuestros chamanes?"

Haven of the Spirit Dragon ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Raymond Swanland

 

El monje estaba malherido, por lo que Yasova tras comprobar que no había rastro de dragón alguno se quita los guantes y acerca su mano a la herida. De repente un brillo mágico enciende su mano, y con el tacto comienza a sanarse la herida del forastero. Finalmente la magia se desvanece, y Yasova con los ojos apagados por el esfuerzo se dirige al monje, que se presenta como Tae Jin:

 

"Dime algo que no sepa, y puede que te deje vivir." 

El joven tomó aire y exhaló, tosiendo en el intento. "Estas son las palabras que Ugin, the Spirit Dragon, encomendó en los tiempos antiguos a uno de mis antepasados Jeskai."

Luego comenzó a hablar en un tono que apenas se apreciaba y casi roto, como si fuera simplemente un embudo a través del cual una voz mucho más antigua hablase a través de las generaciones. 

«Si deseas dominar el camino, debes aprender, repetir y recordar. El conocimiento también es memoria. Olvidar el pasado es perder una parte de nosotros mismos. ¿Cuánto más se necesita para que un pueblo entero pierda su pasado?

Mi propia historia es simple. Aquél al que más amé en todos los mundos fue el que me mató.

¿Cómo sucedió? Eso no es tan simple y tomará más tiempo contarlo. Escuchad con atención, porque puede que él venga aquí algún día, y si eso sucede, entonces debéis tener cuidado, ya que las palabras que utilizará para adularos y las engañaros serán mentiras.»

 

En ese momento a Yasova le sobreviene un recuerdo, el recuerdo de su encuentro con Nicol Bolas muchos años atrás. Intentando quitárselo de la cabeza, le pide al monje Tae Jin que continúe la historia.

 

«Nosotros los dragones llegamos a una tierra que no nos conocía, ni nosotros a ella. Éramos muchos, y cada uno nos encontramos con el mundo a nuestra manera.

Yo nací del mismo huevo que Nicol, no como el resto de mis Hermanos. Despertamos a la vez, nos pusimos nombre a la vez, y presenciamos la muerte de nuestra hermana. De esa manera descubrimos que ninguna criatura está a salvo, ni siquiera nosotros.

Nicol y yo decidimos partir en busca de nuestros Hermanos. La muerte de mi hermana me perseguía por lo fugaz que había sido de su vida y lo salvajemente que había terminado. A Nicol le ponía furioso porque le había asustado, aunque él nunca lo hubiera reconocido. Si alguna vez tuvierais la mala suerte de encontraros con él, no os recomiendo mencionarle que en algún punto de su vida sintió miedo.

¿Y que pasó con el resto de nuestros Hermanos? Supongo que nunca habréis oído hablar de ellos. Hubo un tiempo en el que los nombres de los Elder Dragons eran reverenciados con asombro y respeto. Olvidar es fácil. Ningún recuerdo está a salvo.

¡Pero qué vuelo el de aquel día, descubriéndolo todo bajo la mirada de un recién nacido! ¡El cielo, tan extenso! Nubes como la niebla, y ríos serpenteando a través del vasto mundo repleto de vegetación y bestias. Fue apasionante descubrir qué era cada cosa y conocer su nombre y propósito.

Nicol observaba todo esto también, el cielo extenso y las nubes como la niebla, cuando dijo: “¿Cómo podríamos haber impedido que esos cazadores la mataran?

“Cuando comprendamos mejor el mundo, encontraremos la respuesta. ¿No te emociona el poder explorarlo?”

“Tendríamos que haber interferido.”

“Pero estabas atrapado.”

“¡No lo estaba! Podríamos haber ideado algo, si tú no hubieras desistido.”

“Hicimos lo que sabíamos hacer en ese momento.”

“¡No fue suficiente! Tenemos que aprender lo que se podría haber hecho para prevenirlo.”

“¿No sientes curiosidad por este mundo?”

“Sólo quiero saber quiénes eran esos cazadores, de dónde vienen y cómo destruirlos. Han aprendido que pueden matarnos, así que ya no nos temen.”

“¡Mira ahí arriba! Exclamé tratando de distraerle. “¡Uno de nuestros Hermanos!”

Chromium Rhuell ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Chase Stone

En un valle en lo alto de las montañas se extendía un profundo y oscuro lago. Un dragón grande y esbelto con escamas de brillo metálico estaba tendido sobre un llano de roca desnuda, con las patas delanteras colgando sobre el borde, su elegante cabeza se posaba sobre el agua como si se hubiera quedado dormido. Mientras volábamos emocionados a su alrededor buscando un lugar para aterrizar, algo monstruosamente grande apareció de las aguas del lago, desvaneciéndose en profundidades más oscuras. Desde su posición en el afloramiento, Chromium Rhuell levantó la vista bruscamente notablemente disgustado.

"¿Por qué me molestáis, jovencitos?"

"¡No somos más jóvenes que tú! ¡Venimos del mismo batir de alas!" Sin pedir permiso, Nicol aterrizó junto a nuestro Hermano. Y yo, rápidamente me posé a su lado.

"Rompisteis el cascaron más tarde, por lo tanto sois más jóvenes. Y debo decir que sois bastante pequeños. Si os juntarais serías igual de grande que yo." Nos miró como midiendo nuestro valor según nuestro tamaño. "Habéis arruinado mi observación de las diversas criaturas que viven en el lago."

Nicol estiró su cuello para mirar hacia las aguas turbias. "¿Estás cazando?"

"¿Cazar? ¿Es eso en todo lo que piensas? ¿Cuáles son vuestros nombres? No, espera. Déjalo, no es necesario que me lo digáis." 

"¿Vas a tratar de adivinar nuestros nombres?" Nicol preguntó sarcásticamente. 

"No adivino. Los dragones nacemos con el don de los nombres. Está en nuestra naturaleza el saber los nombres sin que nos los tengan que decir. Así es cómo sabíamos nuestros propios nombres en el momento en que obtuvimos la consciencia." Cerró los ojos, de ninguna manera nos tenía miedo, luego los abrió para examinarnos con una mirada penetrante e implacable que me irritó por lo seguro que estaba de sí mismo. Pero su curiosidad y confianza también me intrigaron. "¿Por qué cada uno de vosotros sólo tiene un nombre?" 

Nicol no dijo nada mientras rascaba una grieta en la roca. Algo de vapor salió de los lados de su boca cerrada. 

"Nacimos hermanados, juntos," le dije, sintiéndome un poco a la defensiva en nombre de mi gemelo y tal vez un poco por mi cuenta también. 

"Ah, entonces tenéis dos nombres, pero los compartís, uno es para cada uno. Eso explicaría vuestro tamaño también, y quizás por lo que parecéis mucho más jóvenes. Hmm. Interesante."

"¿Por qué es interesante?" Nicol exigió una respuesta, agitando la cola de lado a lado. 

"Hay un orden subyacente en el mundo. Es difícil de discernir porque gran parte de él está oculto para nuestros ojos. Por supuesto, la mayoría de las criaturas carecen de la paciencia o el deseo de profundizar en este libro del conocimiento."

"No me falta nada," dijo Nicol. 

Chromium Rhuell resopló y desplegó sus alas lo suficiente como para expresar desagrado. "Estoy seguro de que no es así. Pero por ahora, iros, pequeños. Quiero volver a mis observaciones. No puedo hacerlo con vosotros dos hablando tan fuerte y molestando a la vida silvestre." 

"¿Qué pasa con la caza?" Nicol preguntó. 

"Si cazar es todo lo que te interesa, entonces puedes ir a buscar a Palladia-Mors. Ciertamente, ella no tiene mayor ambición."»

Palladia-Mors ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Svetlin Velinov

 

Tras este encuentro nuestros hermanos van a visitar a Palladia-Mors, su hermana amante de la caza. Tras burlarse de ellos por su tamaño al igual que hizo su hermano Chromium Rhuell, los jóvenes dragones insisten en que pueden cazar igual que cualquiera una vez aprendan cómo.

Comiéndose los restos que dejó su hermana antes de marcharse, que están empezando a pudrirse y a llenarse de todo tipo de bichos, Ugin tiene una revelación que le marcará para siempre:

“En la red invisible que entrelaza la vida y la muerte, nada se malgasta. La muerte es sólo parte de un ciclo más grande.”

Nicol en cambio sólo piensa en aprender a cazar, y juntos descubren como hacerlo.

“En la naturaleza de nuestra hermana sólo hay sitio para la caza.” Le digo. “¿Pero acaso no podemos nosotros ser más que eso? Cazamos para alimentarnos, pero no vivimos sólo para ello.”

 

Ugin y Nicol se pasan años aprendiendo a cazar juntos, hasta convertirse en verdaderas máquinas de matar. Durante ese tiempo, Vaevictis Asmadi intenta capturarlos en varias ocasiones, otro de los Elder Dragons que conocíamos desde antes de esta historia y que nació de una camada diferente del Ur-Dragon.

Un día se encuentran con una fortificación construida por humanos, mucho más grande que ninguna otra que hubieran visto antes. Para su sorpresa descubren que su hermano Arcades Sabboth se ha establecido allí dentro de la fortificación, y que todos le aclaman como a un dios y lo cubren de joyas y escudos de bronce. Nicol no puede esperar a saber cómo es posible que un dragón consiga la confianza y la adoración de los humanos.

Cuando intentan acercarse a la fortificación son atacados por humanos perfectamente entrenados, Nicol se revuelve, y en un grácil y mortífero movimiento crea una ráfaga de fuego que calcina a muchos de sus enemigos. De repente un cuerpo gigante golpea a Nicol en el aire, y descubren a su hermano mayor, Arcades Sabboth, preparado para volver a atacar. Ugin interviene para finalizar el conflicto, y le explica que sólo querían acercarse para hablar con él. Nicol está furioso, mientras que Ugin solo puede pensar en los gritos de los soldados a los que acaba de asesinar.

 

«Arcades aterrizó, con las alas extendidas. Su mirada era tan brillante como el sol, y tenía las garras preparadas.

Antes de que Nicol pudiera hablar dije, "Perdónanos, Hermano. Pensábamos que las criaturas estaban acostumbradas a los dragones."

Está en la naturaleza de los dragones el reconocer a sus iguales.

"Vosotros sois los gemelos, Nicol y Ugin."

"Yo soy Nicol Bolas," dijo Nicol.

"¿Eres?" pregunté. "¿Desde cuándo?"

"Tengo dos nombres. Todo dragón que se precie tienen dos nombres."

"Ugin es suficiente para mí," le dije, sorteando así otro de los bruscos cambios de humor de Nicol.»

Arcades Sabboth ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Even Admundsen

 

Arcades les cuenta que sus súbditos pensaban que estaban siendo atacando ya que no era la primera vez que se veían asediados por otros dragones. Él se encargaba de proteger a los humanos del resto de dragones y les enseñaba un nuevo modo de vida que no está dirigido por sus instintos más animales y violentos.

Acto seguido les invita a alojarse con él en la ciudad como invitados de honor para entender mejor como se ayudan entre ellos los humanos, mientras sigan las leyes de la Ley y el Orden que el propio Arcades había establecido.

 

«Allí vivimos durante años. Observamos cómo los humanos cercaban más territorio con más muros, a medida que nacía más gente construían más casas y despejaban más campos, y los comerciantes venían de lugares lejanos a la creciente ciudad. Metí mi hocico en todo, y me hice particularmente amigo de una vieja y santa anciana llamada Te Ju Ki, cuyo único propósito en la vida parecía ser el pensar en aquellas cosas que no podían ser vistas. Vivía sola en una estancia circular con pareces hechas de losas de piedra. Al igual que la piedra, era seca y dura. Aunque sus extremidades fueran débiles y su cuerpo frágil, su mente era tan aguda como la obsidiana. 

Nicol no aguantaba su desarraigada manera de estar en el mundo; él deseaba estar en la posición de Arcades, guiando y aconsejando al pueblo. Nicol se mostró como alguien útil de mil maneras distintas, mientras indagaba en cada resquicio de la vida humana y sus emociones. Sin embargo, a mí, la codicia y el entusiasmo y la ansiedad y la competitividad de los humanos me cansaba cuando pasaba demasiado tiempo con ellos, es por eso por lo que la soledad de Te Ju Ki y sus maneras me atraían tanto. Me empapé de la sabiduría calmada que ella exudaba.

Días enteros pasarían en silencio mientras que ella y yo nos sentábamos en su aposento circular. El techo se había caído hacía bastante tiempo ya, y en un momento dado me informó de que la torre estaba medio derruida por culpa de los constructores que habían prestado servicio a la gente que vivía ahora en ese lugar.

"No somos los primeros, ni seremos los últimos," dijo. "Solo vemos nuestras manos cuando están frente a nuestra cara, pero han habido aquí otras manos antes que las nuestras, y otros vendrán después de nosotros. Incluso este mundo, no es más que una capa entre muchas otras."

Ella conocía muchas maneras de llegar a la meditación, pero la que más me gustaba era cuando hacía girar esferas de luz en el aire. Hilos translúcidos de magia ataban cada una de las esferas a las demás, levitando arremolinadas en el aire, permanecían separadas a la par que unidas por conexiones demasiado misteriosas de entender para mí. Llamó a cada una de ellas 'plano', aunque no entendí esa palabra en aquél momento. Cuando le pregunté si las esferas eran algún experimento mental o si existían de verdad, me dijo que no me preocupara mucho, porque ningún ser físico podía cruzar entre planos. En realidad eso no me importaba tanto. Era la manera en la que las radiantes esferas se entrelazaban y se movían alrededor de las demás lo que me fascinaba tanto como la sabiduría que salía de su carraspeante y susurrante voz.

"Existe un vínculo entre todo lo que está vivo. Cualquier cosa que muere es consumida por otra, ya sea animal o por descomposición. En esta podredumbre reside el núcleo de la nueva vida, y por él vuelve de nuevo al mundo en forma de semillas que echan raíces y crecen. No existe un final, simplemente ciclos interminables de transformación."

"Morirás algún día."

"Sí."

"¿Y no te asusta saberlo?"

"Mi esencia continuará existiendo en otras formas de vida. Los fragmentos de mi ser se transformarán en nuevas y extraordinarias entidades con sus propios caminos por hacer. ¿Qué tiene eso de aterrador?"

"A mí me lo parece. ¿Los dragones mueren?"

"Todas las cosas tienen un final. A veces no es lo mismo que morir. ¿Quieres que te enseñe a crear las esferas y a hacerlas girar? Es un ejercicio para calmar la mente."

Lo deseaba de veras. Oh, ¡y cuánto! Pero era tarea difícil, y yo no era un alumno aventajado.»

 

Un día, mientras Ugin está meditando, se empiezan a escuchar gritos y un tumulto desde el palacio. Un escalofrío indica que algo malo ha sucedido. 

Cuando llega al patio descubre un charco de sangre, a un hombre con las manos ensangrentadas y un puñal ensartado en el pecho de un cadáver que yace en el suelo.

“¡Pero es mi hermano! ¿Cómo ha podido suceder? ¿Quién lo ha acuchillado?”

Los testigos le dicen que ha sido él, que había llegado gritando que le había robado lo que era suyo por derecho de nacimiento y que sacando el cuchillo le había apuñalado.

Con voz perdida el hombre explica que esa disputa ya la habían solucionado hace años, y que nunca habían discutido desde entonces. Pero la evidencia era clara y de poco le iban a servir esas palabras.

Cuando los guardias se están llevando el cuerpo, Ugin divisa a Nicol, que observa toda la escena desde un lugar apartado con una mirada perversa.

 

«“¿Qué es lo que has hecho?” Le recriminé en idioma dracónico.

“¿Yo? No me he movido de aquí.”

“¿Lo has visto todo y has dejado que sucediera? Podías haber intervenido.”

Una media sonrisa de satisfacción cruzó su rostro. “¿Y si en realidad lo he hecho?”

Me inundó nuevamente el miedo. “¿A qué te refieres? ¿Qué es lo que has hecho Nicol?”

“He descubierto una manera mejor de obtener nuestra venganza. ¿Te vienes conmigo o vas a quedarte aquí con tu patética sabia y sus blandos consejos?”

“¿Ir a dónde?”

“Voy a vengar a nuestra hermana, como debimos hacer mucho tiempo atrás.”

Sin más preámbulos, y sin despedirse propiamente de nuestro hermano, echó a volar tan rápido que ya le había perdido de vista cuando realmente fui consciente de que tenía la intención de dejarlo todo atrás.

Yo no quería irme, pero sabía que debía ir con él. Algo trascendental acababa de pasar. Me hizo pensar en como cuando estás descansando sobre el lecho seco de un río mientras que ves las nubes crecer y oscurecerse en lo alto de las colinas. La inundación está por llegar, incluso aunque aún no puedas verla.»

 

Antes de irse, Ugin mantiene una conversación con la sabia Te Ju Ki en la que le explica que su corazón no podrá descansar ante lo que ha hecho su hermano, y que no puede continuar así con sus estudios, por lo que finalmente decide ir tras él. 

 

De repente nos encontramos de nuevo en el presente, donde los vigilantes alertan de que el dragón de la estirpe Ojutai ha vuelto. Paseando con elegancia por el campamento, finalmente el dragón encuentra a la persona que estaba buscando.

 

Tae Jin se puso en pie, juntado sus antebrazos en un gesto de súplica. ¿Había sido todo una trampa al final? ¿Acaso le había entregado a la Abuela a uno de los vástagos de Ojutai?

Un pájaro de gran tamaño surgió de detrás del dragón, y se posó sobre el saliente rocoso. No era un pájaro sino un Aven, que vestía un elaborado chaleco que le colgaba prácticamente hasta sus pies en forma de garra. Su cabeza estaba coronada por una cresta y largos cuernos similares a los del dragón al que servía.

Cuando el vástago habló mediante un graznido dracónico, el aven tradujo. 

"Tae Jin, por orden del Gran Maestro, se te acusa del crimen de sacrilegio y eres sentenciado a muerte por congelación. Será un placer y un honor para mí el matarte."

(...) 

¡Vaya historia, y vaya final! Cada vez vamos conociendo mejor las motivaciones, los miedos y las experiencias que moldean a nuestros dos protagonistas, y estamos más y más cerca de descubrir la razón final de la mayor rivalidad del multiverso. Nos han dejado con la miel en los labios para la próxima Story, ¿Qué creéis que va a ocurrir? ¿Conseguirán Yasova y su tribu llegar sanos y salvos a la tumba de Ugin? ¿Quién será el encargado de narrarnos la historia del Spirit Dragon en caso de que el dragón Ojutai termine con la vida de nuestro monje?

 

Contadnos que os ha parecido la Story de hoy, ¡y que esperáis para la siguiente! Hasta la próxima queridos Vorthos, ¡nos leemos por aquí y en las redes sociales!

 

Nacho Sandoval

@NasanMagic

 

Etiquetas: Nicol Bolas, Magic Stories, Las Crónicas de Bolas, Lore