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Magic Stories - Las Crónicas de Bolas: Cosas Ocultas

¡Hola a todos de nuevo! Soy Nasan y hoy os traigo la tercera entrega de las Crónicas de Nicol Bolas, la historia del origen de uno de los mayores villanos del Multiverso

La semana pasada (tenéis el artículo aquí) nos quedamos en un momento extremadamente tenso, con el dragón de la estirpe Ojutai amenazando de muerte a nuestro narrador, Tae Jin, que estaba contando la historia transmitida por Ugin a sus ancestros del clan Jeskai. Yasova junto con sus nietas y el resto de su clan están de camino a la Tumba del Dragón Espíritu, el lugar donde yacen los restos de Ugin. ¿Cómo van a salir de esta?

Desde que nacieron, Baishya y Naiva sólo han conocido el mandato de la dragona Atarka. Toda su vida han visto como su abuela Yasova, anteriormente conocida como Dragonclaw del clan Temur, se ha dedicado a proporcionar alimento a la estirpe de Atarka, con el fin de proteger a su pueblo. Por eso no es de extrañar que Naiva piense que ante esta situación su abuela no va a dudar en entregar al extranjero al dragón para que lo ejecute.

Ella no está de acuerdo, por supuesto, y le habría gustado tener el aliento de un dragón para poder combatir contra la bestia y convertirla en cenizas.

Cuando el dragón está abriendo sus fauces para terminar con la vida del forastero, de repente Naiva se encuentra con la mirada de su abuela, Yasova, y para su sorpresa, con una mano lejos de la vista de la criatura le hace un signo inequívoco: “MATA”.

De repente su hermana Baishya utiliza sus poderes chamánicos para que una enorme roca se interponga en el camino del hielo aniquilador del dragón y su presa, creando una gruesa capa de hielo alrededor de la roca pero sin alcanzar a Tae Jin.

Una flecha atraviesa el ala del aven que acompañaba al dragón como si fuera su heraldo, y antes de que pueda reaccionar, la propia Naiva le atraviesa el pecho con su lanza para acabar con su vida.

El dragón ruge, intentando congelar de nuevo a Tae Jin que consigue escapar por los pelos. La batalla se intensifica, y parece que van a morir todos, cuando de repente un rugido ensordecedor se oye en el horizonte. El dragón ojutai devuelve el rugido justo en el momento en el que un enorme dragón rojo de la estirpe de Atarka, aquél que había estado siguiéndolos, cae del cielo para enzarzarse en una lucha de alas, garras y colmillos de dos bestias aladas.

Tras escapar de la pelea, Yasova decide que pese a todos los peligros deben continuar su viaje, pues una visión compartida por los Windfolk a través de Baishya y el forastero Jeskai no puede rechazarse a la ligera. Continuarán su camino a la Tumba de Ugin.

Tras recuperarse de las heridas, el monje Tae Jin continúa la historia que le transmitieron sus ancestros.

Student of Ojutai ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Jason A. Engle

 

'Yo no quería irme, pero sabía que debía ir con él. Algo trascendental acababa de pasar. Me hizo pensar en como cuando estás descansando sobre el lecho seco de un río mientras que ves las nubes crecer y oscurecerse en lo alto de las colinas. La inundación está por llegar, aunque aún no puedas verla.

Durante los años en los que habíamos deambulado, Nicol y yo habíamos cruzado gran parte del continente cazando y explorando. Sin embargo, el reino en expansión de nuestro hermano Arcades se encontraba bastante lejos de la montaña donde nacimos. Tuve que volver sobre nuestros pasos, y la parte más extraña y desafiante fue el volar solo. No tenía a Nicol a mi lado para hablar, cazar o dormir un rato durante las largas y somnolientas tardes con el sol calentando nuestras escamas. La soledad está muy bien como disciplina para la iluminación, pero incluso en el asentamiento de Arcades, había meditado siempre en compañía de la sabia anciana Te Ju Ki. A lo largo de todos esos días y semanas de silencio y meditación, todavía había podido escuchar el sonido de la respiración de otra criatura viviente junto a mí.

Pero ya no. Ahora temblaba cada noche, solo oía mis propios murmullos, mis garras escarbando un hoyo donde dormir, el susurro de los latidos de mi corazón, el aire que entraba y salía de mis pulmones. Pero poco a poco, mientras volvía y buscaba mi camino de regreso a través de la amplia y salvaje tierra, comencé a escuchar también cómo respiraban todas las cosas. Incluso las plantas respiran. Acompañado por la respiración del mundo, ninguna vida está sola; cada uno de nosotros está inmerso en una vasta red, una entidad entre miles de millones.

A veces, el que ésta red viviente fuera tan densa me consolaba. Otras, el peso de los seres vivos se amontonaba a mi alrededor como un trueno incesante. En esos momentos, el tintineo y los rugidos de la vida perturbaban mi espíritu. A veces su clamor me ponía en mi sitio, ya que entre estas multitudes, yo no era más que una sola criatura cuya existencia podía borrarse y olvidarse en cualquier instante. Un roble joven puede ser aplastado por el paso de los uros. Un polluelo se puede caer del nido y perderse en la hierba como si nunca hubiera existido. No es que un dragón fuera igual de insignificante que un roble o un gorrión, o así pensaba por aquel entonces, sin entender en ese momento que incluso la vida más pequeña y breve tiene su lugar. Que incluso el nombre de un dragón puede ser tragado por el paso del tiempo y desaparecer en el abismo del olvido.

El mundo es vasto, así que no esperaba alcanzar a mi gemelo y mucho menos hacerlo de casualidad mientras trataba de seguir la ruta que habíamos tomado para llegar hasta el reino de Arcades. Debido a que aquel era el camino que habíamos recorrido y sobrevolado durante tantos años, decidí volar recto y rápido en su persecución, esperando descubrirlo una vez que llegara a nuestra montaña natal, ya que estaba seguro de que se dirigiría a allí.

Y de esta manera, un día un ruido sordo me sobresaltó mientras me deslizaba a través del escarpado que había entre unas colinas. Tristes y pequeños destacamentos de humanos se escondían tras unas empalizadas de madera. Campesinos vestidos con pieles trabajaban el campo con palas para excavar y machetes de hoja de bronce para despejar el terreno con la idea de obtener campos de cultivo. Un aullido de risa resonó a través de un largo valle parcheado con campos rectilíneos, enmarcados por muros de piedra seca para mantener el ganado separado del grano. Pero estos bajos muros de piedra no protegían lo suficiente como para mantener alejado el instinto depredador de los dragones que merodeaban a su alrededor buscando divertirse mediante la destrucción.'

Spit Flame ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Chris Rahn

 

Vaevictus Asmadi, otro de los dragones ancianos de la segunda camada del Ur Dragon junto a sus hermanos, está persiguiendo a un dragón, y no es otro que el mismísimo Nicol Bolas. Tras una breve vacilación de Ugin ante la inmensidad y la fiereza de Vaevictus, decide ayudar a su hermano utilizando uno de los trucos que le enseñó la maestra Te Ju Ki en su estancia en las cortes de Arcades.

 

'Nicol se interesa por el truco de Ugin, preguntándole cómo lo ha aprendido.

"¿Qué son esas esferas?"

"Son un tipo de magia que Te Ju Ki me ha enseñado". Hice una pausa, tratando de pensar en una forma de explicar lo que ella me había estado enseñando sobre los planos y los mundos, pero él simplemente soltó un bufido de desprecio y me quitó la palabra. 

"Oh, esa vieja criatura humana. ¿Todavía no la has dejado?" 

"¿Por qué debería dejarla?" 

"Es humana".

"Ha vivido más tiempo que nosotros. Creo". 

"Ningún ser humano, por anciano que sea, puede ser tan sabio como el dragón más joven, ya que nacemos con la mayor dignidad, inteligencia y poder de todas las criaturas". Se inclinó para acercarse, sus ojos brillaban con una luz inquietante, como nunca antes había visto en él. Su tono me molestó. "He aprendido algo especial. ¿Quieres saber de qué se trata?"

Me negué a decir que sí porque no me inquietaba en absoluto su actitud orgullosa y burlona. 

"¿No lo quieres saber?" Exigió con un hálito de fuego dirigido a un árbol cuyas ramas más altas se incendiaron rápidamente y se consumieron como una antorcha usada para iluminar asentamientos humanos durante la noche. 

"Creo que no gusta la forma en que hablas de humanos. Algunos son tontos, eso es cierto, y los hay infelices, codiciosos o egoístas, pero otros son criaturas inteligentes, sabias y afectuosas. Lo que sí te garantizo es que son pequeños y débiles como individuos. Fáciles de destruir ". 

"Sí, de hecho, muy fáciles", dijo con un rugido de risa burlona. 

"¿Qué quieres decir con eso?" 

"Ya verás. Y te revelaré lo que he aprendido de todos modos, ya que somos gemelos y debemos compartirlo todo. ¿Conoces el gran océano cuyas olas rompen ya entradas en la tierra?" Se inclinó acercándose aún más con una mueca desagradable en su feroz hocico. "Hay otras tierras que se encuentran más allá, y aún más criaturas que viven en esas otras tierras".

"Sí, lo sé".

Un destello de ira iluminó sus ojos al ver que no me sorprendió su revelación. 

Yo también tenía mi orgullo. Tal vez no había estado siguiendo a Arcades todo este tiempo, como él había hecho, estudiando su comportamiento y sus costumbres, las leyes y las armas, pero todo lo que existía me intrigaba. Es por eso por lo que cuando no estaba meditando y estudiando magia con Te Ju Ki, observaba todos los detalles de la vida alrededor de la ciudad central y sus asentamientos cercanos bajo su influencia, incluidos dos puertos marítimos. 

Hinterland Harbor ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Daniel Ljunggren

Entonces, dije: "Algunos han construido barcos con velas como si fueran sus alas y han cruzado las aguas regresando para contarlo. La idea de velas como alas es bastante ingeniosa, ¿no crees?" 

"Estoy seguro de que los dragones les han enseñado todo lo que saben, ya que también hay dragones en esas tierras. Aunque estoy seguro de que esos dragones no son como nosotros y nuestros hermanos . Fuimos los primeros, y por lo tanto, los más poderosos ".

"¿Cómo sabes que fuimos los primeros? Nunca hemos visto esas tierras y a esos dragones. Podrían haber caído de las alas de nuestro progenitor antes que nosotros". 

"No, por supuesto que no". 

Por lo que entendí, quería decir que no quería considerar que eso pudiera ser cierto.

A veces simplemente no valía la pena discutir con Nicol. De todos modos, tenía sueño.'

 

Al día siguiente continúan la ruta hacía la montaña de su nacimiento, donde están los asesinos de su hermana. Palladia-Mors, la más fiera entre sus hermanos, les advierte que no deberían acercarse, pues esos humanos se consideran cazadores de dragones. Después de darles el consejo se marcha, desentendiéndose del tema.

Mountain ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Rebecca Guay

Nicol cree que entre ambos podrían acabar con su hermana, pero Ugin le quita la idea de la cabeza para evitar que alguno de los dos resulte herido.

Por fin divisan la montaña desde lejos, que parece que les esté llamando para que descubran sus secretos. Al principio parece que nada ha cambiado, pero según se van acercando descubren muchas y preocupantes diferencias.

Numerosos poblados fortificados se han formado por la ladera, y lo que es peor, en el mayor de los edificios, protegido por un muro de piedra a su alrededor, descubren la gigantesca calavera de su hermana asesinada sobre la puerta de la fortaleza. Las costillas de dragona forman los arcos que conducen del muro a la fortaleza.

 

'"¡Han convertido a nuestra hermana en adornos ornamentales!" bufó Nicol en un largo, profundo y furioso sonido.

Whisperer of the Wilds ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by David Gaillet

Estaba demasiado conmocionado como para hablar. 

Aunque volamos bastante alto, el sonido de los cuernos nos dio la bienvenida. Gente armada salió corriendo hacia la muralla. Algunos otros se apresuraron a colocar enormes flechas de hierro en lanzadores que parecían gigantescas ballestas ancladas al suelo. Antes de que lo que creía posible, varias de esas flechas habían sido lanzadas contra nosotros en una parábola mortal. Aunque Nicol pudo revolverse apartándose de su trayectoria, mi pata trasera izquierda sufrió un corte de refilón. El arañazo no era gran cosa, pero una sustancia desagradable les había sido untada en la punta y su veneno me estaba quemando la carne. Mi bramido de dolor sacudió los cielos. Cinco gotas de sangre brotaron de mi herida abierta, cayendo en picado hacia el suelo, cada gota era tan grande como un puño humano. La gente se empujaba, golpeándose de manera desenfrenada y luchando para estar debajo de la sangre que caía. 

Dos personas echaron atrás sus cabezas y fueron golpeados justo en la cara con una salpicadura de mi sangre. Una de ellas se tiró al suelo como en una plegaria, con las manos en el pecho, y aquellos que no habían sido alcanzados por la sangre a tiempo se postraron ante ella. El otro gritó con júbilo, con los brazos levantados de forma triunfal y agitó su lanza y su cuchillo hacia el cielo en señal desafiante, o como si estuviera dando gracias al cielo por un buen augurio. 

La riña había agitado tanto a la multitud que las últimas tres gotas rociaron el suelo. La gente se puso de rodillas para meterse en la boca la arena sucia mezclada con sangre del suelo. Era una escena espantosa, pero no podíamos demorarnos.

"Ugin!" Gritó Nicol. "Ven. ¡Ven!"

Una segunda carga de flechas salieron disparadas de las ballestas, justo hacia nosotros. Volé tan rápido como pude para salir de su alcanza. Mi garra palpitaba en una agonía maligna. El entumecimiento se estaba apoderando de toda mi pata.

"Necesito posarme, Nicol."

"¡No! Sigue volando."

No tenía fuerzas para discutir. En abotargamiento de dolor, divisé algunos asentamientos establecidos fuera del bosque. Incluso las poblaciones más pequeñas tenían al menos una ballesta protegiéndolas. Aquellos que vivían dentro de las empalizadas blandían armas con hojas de hierro, mientras que los que vivían en las cabañas de las afueras trabajaban los campos rocosos con herramientas de piedra bajo el látigo de crueles capataces. La mayoría de las entradas de las empalizadas estaban adornadas con calaveras de osos y lobos gigantes, mientras que otras mostraban esculturas que parecían querer representar dragones hechas con calaveras humanas conectadas, como burlándose de los nobles atributos físicos distintivos de los dragones. En cuatro de los otros asentamientos había una calavera real de dragón adornando la casa del líder. Estos asentamientos eran notablemente los que más alejados estaban del primero, como formando las puntas de un pentagrama. Incluso en mi dolor, me di cuenta de esos detalles. 

Desde la distancia, Nicol se dio cuenta de mi miserable estado y voló en círculos sobre el pico de la montaña donde nacimos. Allí, agotado, vencido, e infinitamente cansado, me posé en la roca desnuda de lo alto del anillo que formaba el cráter. Si los dragones pudieran llorar, habría llorado.

"Aquí." Nicol me llevó a la sombra de la cara norte, todavía cubierta por las nieves del año anterior.

Me metí dentro de la nieve, rompiendo la corteza superficial para llegar a la capa congelada de debajo.  El alivio de su frío mordaz calmó el escozor de mi carne. Puse mi cabeza en suelo, jadeando suavemente mientras disminuía el dolor. 

Nicol se posó en lo más alto del cráter, observando el paisaje.

"Subirán a por nosotros," dijo él, como si estuviera dando la bienvenida a un enfrentamiento.

"¿Este pico no es lo suficientemente alto como para ser escalado por los débiles seres humanos?" Me parecía imposible el volar en estos momentos. Quería cerrar los ojos y dormir, pero no me atrevía. Después de haber vivido tanto tiempo bajo el mandato de orden y paz de Arcades, no podía ni tan siquiera imaginarme lo diferente que era este lugar.

"No son tan débiles como piensas," dijo Nicol. "La codicia no es debilidad. La ambición no es debilidad. Sus armas pueden matarnos porque son inteligentes. Porque trabajan en equipo, como hicieron cuando mataron a nuestra hermana. Vendrán a por nosotros porque somos dragones. Quieren arrebatarnos nuestro poder para usarlo ellos."

"Entonces deberíamos huir de inmediato. Si aquella flecha me hubiera cortado más en profundidad, ¡su veneno me habría matado! No me extraña que Palladia-Mors evite este lugar tan terrible."

"Oh no, Ugin. No me digas que te asusta esta gente, ¿de veras?"

En vez de responder, me lamí la herida, succionando la sangre amarga y escupiéndola en el suelo.

Abrió sus alas, como retando a cualquier humano que estuviera mirando hacia arriba de la montaña desde la lejanía a nuestra elevada posición. "Hemos venido aquí a vengar la muerte de nuestra hermana, y es su muerte la que vengaremos."

"¡Yo no voy a ser como Vaevictus y sus hermanos, que se dedican a masacrar criaturas inocentes de manera indiscriminada!"

"No tendrás que matar a nadie, hermano. Eso te lo prometo. Tengo un plan, un plan muy ingenioso, porque me en enseñado a mí mismo a hacer algo que nadie más puede."'

 

"Eso es todo por ahora, Tae Jin." La Abuela hizo un ademán para que se detuviera, ya que las sombras de la tarde se empezaban a extender sobre el campo. Su propia cara se había ensombrecido; algo que él había dicho le había hecho preocuparse, Naiva se había percatado, pero no sabía cómo preguntarle o si la Abuela le habría revelado sus preocupaciones.

 

La expedición llega al destino elegido por Yasova, un antiguo campamento de patrullas cerca de la frontera del territorio de Atarka. 

A lo lejos se divisa Qal Sisma, donde se encuentra la tumba de Ugin. Tae Jin les pregunta a las dos hermanas si han estado allí antes, y Baishya le explica que aquellos niños que podían llegar a tener la capacidad de ser chamanes, según el criterio de Yasova, eran enviados a la tumba para que gracias a la presencia ancestral del Espíritu Dragon pudieran despertar su magia antes.

Hablan de sus visiones, ya que tanto Baishya como el maestro de Tae Jin han recibido visiones del propio Ugin. Las tormentas de dragones se han intensificado desde la muerte del Dragón Espíritu, por lo que a lo mejor su esencia todavía se mantiene. En mitad de la conversación una sombra sobrevuela su posición, y no es otro que el dragón de la estirpe de Atarka portando entre sus garras el cadáver del dragón Ojutai. Al llegar a su guarida suelta el cadáver, y tras lanzar una llamarada exclama con un rugido: 

 

"¡Sal para que podamos verte! ¡Mi primo dijo la verdad antes de morir! ¡Traidora, asesina de dragones!" 

Percibiendo su olor, saltó de entre las canteras. 

Baishya alzó la voz con una advertencia destinada a traer de vuelta a los otros cazadores, aunque estos no iban a poder alcanzarles a tiempo.

"¡Agáchate!" Tae Jin se abalanzó sobre ella, esquivando las enormes patas delanteras del dragón que aterrizaban bruscamente en la tierra. 

Naiva empujó a Baishya para protegerla tras una roca, luego se dejó caer y rodó hacia la cubierta de la roca adyacente. El hálito de fuego del vástago consumía la hierba en la que habían estado parados. Las llamas rozaban los pies de Naiva mientras giraba su lanza y miraba hacia fuera. 

Tae Jin se había alejado de su pesada cola. La parte posterior de una de sus patas traseras lo hirió en el hombro, y se tambaleó hacia atrás por el movimiento. 

Su aullido cayó como un trueno. "¡Te mataré!"

Naiva saltó hacia la luz y profirió un grito furioso para atraer su mirada. Mientras el dragón silbaba sorprendido por la repentina aparición de Naiva, Tae Jin juntó los antebrazos. Un destello de escarcha se formó en sus palmas. Con un siseo mágico poderoso, chispas blancas se alargaron hasta convertirse en una larga espada fantasmal que resplandecía, brillante pero sin sustancia física, con una empuñadura cegadora. Se lanzó al ataque bajo la cabeza del dragón e, increíblemente, abrió su vientre escamoso con un poderoso golpe de la hoja sin sustancia. Su rapidez para agacharse lo salvó del goteo de las entrañas del dragón, que se derramaban en una mezcla viscosa y pestilente.

La criatura se desplomó de bruces hacia delante, siseando cuando la cabeza caía sobre la tierra. Tae Jin se giró hacia atrás para evitar ser aplastado, tropezando y cayendo fuertemente. Sin embargo, el dragón todavía tenía vida dentro de sí. Se tambaleó hacia adelante, lanzándose contra él. Tanto la Abuela como Fec le avisaron, atacando desde ambos lados para apuñalar al dragón en el cuello, para intentar dejarle fuera de combate. Baishya volvió a invocar su magia, deslizando una roca enorme hacia los lados hasta que se apretó contra el hombro del vástago dragón, atrapándolo. Antes del combate, podría haberse liberado de la carga, pero sus fuerzas se estaban debilitando por la lucha.

Herdchaser Dragon ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Seb McKinnon

Naiva empujó la punta de obsidiana de su lanza en el ojo abierto del dragón, su afilada piedra cortó la dura superficie externa y se deslizó profundamente a través del orbe plateado hacia el cerebro que escondía detrás. La bestia se estremeció y con un último aliento escupió brasas brillantes en busca de venganza. 

Tras ello liberó su lanza. Las brasas se enfriaron, cayeron sobre la tierra y se apagaron del todo. 

El viento le dio en la cara, trayendo consigo el caliente y dulce olor a sangre de dragón a sus fosas nasales. Matar a un dragón era un crimen. Sin embargo, ella se cubrió de gloria, porque no había ni tan siquiera dudado. Como una verdadera cazadora, no se había acobardado antes del ataque. Los dragones eran más poderosos que los humanos, pero podían ser asesinados.

Sin embargo, ¿qué era esa espada fantasmal que le había abierto el vientre a la bestia? ¿Estaba Tae Jin muerto? 

Caminó cuidadosamente alrededor del grueso cadáver que desprendía un olor a azufre y miel. Tae Jin yacía de espaldas, con la cara pálida, los ojos cerrados, pero aún respiraba. Sangre fresca había salpicado su túnica. La tela había sido rasgada en el hombro derecho, y tenía una solapa colgando. El espacio entre la tela mostró su esculpida musculatura y, a través de ella , una marca brillante de como si dos garras le hubieran arañado el torso, desde su hombro hasta pecho. Ella nunca había visto una marca así, tan llamativa y hermosa. 

Arrodillándose, le tocó el rostro suavemente. Sus ojos se abrieron. Al verla, parpadeó una vez, y luego dos veces como asegurándose de que no se hubiera duplicado.

"Eres muy valiente", dijo Tae Jin.

Se sonrojó, estaba tan complacida por sus elogios que no supo responder en un primer momento. Pero cuando él sonrió, ella encontró por fin la manera. "Está muerto. Lo hemos matado. ¿Qué clase de arma era esa?" 

"Nos has mentido, Tae Jin".

La voz áspera de la Abuela la interrumpió, mientras que el resto del grupo se agolpaba en una hilera de lanzas para mirar a los dragones muertos y al joven nómada.

"Portas la marca del dragón de un guerrero fantasma. Shu Yun hizo una trato para que todos los guerreros fantasma murieran a cambio de que el resto de la gente Jeskai pudiera vivir. Así que dime: ¿cómo es que posible tan siquiera que existas? "

 

Y así concluye nuestra tercera historia, con el descubrimiento de que Tae Jin es un guerrero fantasma (ghostfire). ¿Qué puede implicar esta aparición en la historia de nuestros protagonistas? ¿Qué habrá sido de Ugin tras el ataque de los cazadores de dragones? Por desgracia la semana que viene no habrá Magic Story, pues la fecha de publicación del cuarto capítulo es el 11 de julio.

 

Estaremos a la espera y mientras tanto comentadnos qué os está pareciendo esta historia. Nos vemos por las redes, ¡un saludo a todos y que el espíritu de Ugin os acompañe!

 

Nacho Sandoval

@NasanMagic

 

Etiquetas: Nicol Bolas, Magic Stories, Las Crónicas de Bolas, Lore