Demo

Magic Stories - Las Crónicas de Bolas: Un Extraño Familiar

¡Bienvenidos de nuevo a Las Crónicas de Bolas! En la anterior historia, Sangre y Fuego, escuchábamos a Tae Jin relatar cómo Nicol sembraba la discordia entre el resto de dragones de Dominaria, provocando guerras y destrucción. Tras ello, el monje, Yasova y sus dos nietas seguían su camino en busca de respuestas. En el relato de hoy, tras una travesía llena de peligros y sobresaltos, nuestro grupo ha conseguido llegar al ala oeste de Qal Sisma, la cordillera en la que se encuentra la tumba de Ugin, el Dragón Espíritu.

A las puertas de la tumba, Yasova llama sin éxito a la partida de cazadores que deberían estar guardando la tumba y el territorio. Mientras tanto, Tae Jin se interesa por las estructuras que lo cubren todo, conocidas como edros. Están ahí para proteger los huesos del Dragón Espíritu, le explica Naiva.

Naiva y Baishya parecen pelearse por la atención del joven monje, cuando de repente un pensamiento furtivo asalta la mente de Naiva: qué molesto es que Baishya tenga que demostrar siempre todo lo que sabe, cuando ha sido Naiva la que se había interesado primero. Incluso parece que la Abuela le hace más caso a Baishya que a ella.

Tras seguir intentando contactar con la tribu de Mevra, los cazadores que debían encontrase ahí, Yasova finalmente decide separar a sus nietas del grupo, dejando a Tae Jin y al resto de la expedición bajo el cuidado de Fec el orco. Les conduce a una especie de gruta, cubierta por símbolos del antiguo clan Temur, casi olvidado en los tiempos de Atarka y el resto de los dragones.

La cueva donde se encuentran guarda los secretos de los chamanes y ancianos de la tribu, y nadie más conoce su paradero. Un santuario escondido de los dragones, gracias a la magia de los chamanes, renovada año tras año.

Ante la pregunta de por qué les ha traído a ese lugar, Yasova les advierte que si sus peores sospechas se cumplen deberán refugiarse allí. Sin más explicaciones se adentran en el túnel. Mientras, Naiva es consciente de que en otras circunstancias no estaría en ese lugar. Era la gemela de una chamana, y nieta de Yasova, y para la Abuela todo tenía una razón de ser.

Ante las impertinencias de Naiva, Yasova le explica que tiene el potencial de ser una grandísima cazadora, pero que también tiene en su interior la oportunidad de hacer algo todavía más importante que eso. La oportunidad de mantener vivo el conocimiento de su verdadero yo y de sus ancestros. Mientras la historia de sus ancestros siga viva, habrá esperanza de reclamar el sitio que les pertenece en lugar de servir a Atarka y su hambre insaciable.

Continuando con su camino finalmente llegan a una gruta por un pasadizo donde se encuentra Fec con el resto del grupo, y sin hacer ruido observan la escena que tienen ante sus ojos:

 

Una voz habló desde las sombras en un tono dulce y a la vez melancólico: "Una enfermedad se llevó sus vidas trayendo la muerte, yo soy todo lo que ha quedado."

"¿Quién eres, mujer? Sal para que pueda ver tu rostro."

"Preferiría no saludarte, hermano, por miedo a expandir la enfermedad que se llevó al resto."

"¿Estás enferma?"

"No, pero quizá la enfermedad se esconde en mi interior. La muerte puede esconderse en muchos lugares y golpear cuando menos se la espera, ¿no es así?"

Fec, con una mano detrás del cuerpo, hace una de "peligro", lo que significa que sabe que el desconocido se ha dado cuenta del pasadizo donde se ocultan Yasova y las hermanas. "¿Hace cuánto murieron?"

"He perdido la cuenta de los días, las pesadillas interrumpen mis noches. ¿Tú sueñas?"

"Yo no sueño. Como dije antes me llamo Fec, hijo de de Abek, ahora hijo adoptivo de Yasova la Primera Madre. Y vuelvo a preguntarte. ¿Es posible que te conozca a ti o a tu familia, Pequeña Hermana?"

La sombra dio un paso al frente saliendo de la oscuridad del fondo de la cueva, descubriendo una mujer embarazada sujetando un hacha. Sus rasgos no se distinguían del todo por el modo en que las sombras ocultaban su rostro.

"Yasova" dijo con ese tono de voz melancólico. "Ese nombre lo conozco, a diferencia del tuyo, Fec hijo de Abek. Tráeme a Yasova, para que pueda contarle lo que ha sucedido aquí. Ella sabrá acerca del significado de mis sueños."

Fec le promete que traerá a Yasova, pero que puede tardar algo de tiempo, y mientras tanto las hermanas y Yasova se escabullen volviendo a la cueva anterior.

"Sois lo más preciado que tengo, mis niñas." La expresión de Yasova era preocupante.

"Hemos llegado a un tiempo de gran peligro. Aquellos de nosotros que recordamos quienes fuimos estamos cruzando la puerta hacia el hielo con nuestros ancestros, mientras que aquellos que aún no han nacido nunca sabrán quienes fuimos, excepto por las historias que les cuenten otras personas, algunas que incluso no vivieron los días antiguos. Vosotras sois todo lo que queda de mi hija, a la que amaba. Pero también sois ahora el legado viviente de lo Aún No Escrito, vosotras y las historias que grabamos en las grutas para salvaguardar nuestras memorias, para que el resto nos conozca en los días que están por venir."

"¿Qué ocurre? ¿Crees que la enfermedad de la mujer nos infectará a nosotros?"

"¿No la has reconocido? Se parecía a Mevra" dijo Baishya.

"El cuerpo se parecía al de Mevra, pero creo que no es quien parece y dice ser."

"Quizá se trate de una magia poderosa que no conocemos, pero el olfato de Fec es excelente y con esa señal nos hizo ver que sospechaba que no era ella. No estaré segura hasta que hable con ella en persona. Quedaos aquí mientras voy."

"Hasta que no averigüe la razón por la que Ugin nos mandó estas visiones, o incluso si son realmente visiones enviadas por Ugin, vosotras dos debéis quedaros aquí."

Ugin's Nexus ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Sam Burley

"¿De quién más pueden provenir las visiones?"

"De un interlocutor que ya nos ha infectado, trayendo el reinado de los señores dragón. Si me pasa algo a mí o a los demás, esperad un mes."

"¡¿Un mes?!"

"Haced lo que os digo. Después de un mes, volved a Ayagor y decidle a Gerrak que ahora él es el Primer Padre y líder de la tribu."

Y sin mayor explicación, las dejó solas.

 

Las hermanas se preguntan quién puede ser el interlocutor del que habla Yasova, y se dan cuenta de que solo puede tratarse del otro dragón que había aquel día en la tormenta, aquel que mató a Ugin. Si la Abuela piensa que ha regresado, ¡estaría poniéndose en peligro! Deben volver para ayudarla, piensa Naiva.

 

"¡NO!" exclama Baishya en un tono que no parece el suyo. "Sé a donde tengo que ir. Ugin me está llamando. No era capaz de escucharlo hasta ahora. Quizás estábamos demasiado lejos y solo podía alcanzarme estando aquí dentro."

"Ugin está muerto. Los muertos, están muertos."

"No, la muerte es más complicada que eso. Si no vienes conmigo, iré yo sola." 

Igual que en las montañas nevadas de la primera visión, Naiva decide acompañar a su hermana. 

 

Tras meterse Baishya a gatas por una rendija, Naiva, la cazadora, vuelve a tener pensamientos preocupantes. Siempre había creído que tenía que proteger a Baishya por ser más débil que ella, menos competente. Pero ahora se daba cuenta de la realidad.

 

"La abuela quiere más a ella de lo que te quiere a ti. Puedes abandonarla. Nadie la echará de menos, y la Abuela te querrá solo a ti." Los susurros continuaban.

"Tu destino es mayor que el suyo. Te convertirás en la mejor cazadora que tu pueblo haya conocido. Será muy fácil una vez que no esté ella para entorpecer tu camino."

Pero el amor y el compromiso eran más fuertes que aquella voz. No podía dejar a su hermana irse. Traicionar el lazo que las unía era traicionarse a sí misma. Se arrodilló y se metió dentro del edro.

 

Cuando entra dentro se encuentra un vasto espacio de colores brillantes, y a su hermana Baishya tendida en el suelo como si durmiera, sosteniendo un objeto que no reconocía.

De repente el aire empieza a faltarle, y sosteniendo la mano de su hermana, siente la esencia del Espíritu Dragón antes de caer en la visión en la que su hermana ya estaba atrapada.

 

El paisaje se presenta en forma de un océano de aguas plateadas tan calmadas que parece como si fuera un espejo que se extiende hasta el horizonte. Aquí y allá, islas rocosas como agujas se alzan desde el mar infinito, creando sitios perfectos para meditar.

Un dragón flota sobre las tranquilas aguas, mirando su reflejo, en un espejo que le devuelve la mirada.

"¿Qué es este sitio?" dice el dragón, y al oír su propia voz, mueve la cola de la sorpresa. Pero la cola no crea ninguna turbulencia al moverse, el agua permanece inmutable. Sólo su reflejo se mueve cuando el dragón se responde a sí mismo.

"Tiene que ser uno de los planos de los que hablaba Te Ju Ki. Debo estar caminando entre los mundos…"

Al darse cuenta de ello, una oleada de luz envuelve al dragón, y de repente, se desvanece.

Cae, pero en el último momento abre sus alas para colocarse en el pico de una montaña. Pero no es como la montaña de su nacimiento, desde ahí puede presenciar un paisaje magnífico. Éste es un mundo salvaje, tormentoso, casi recién nacido, llamado Tarkir. Vientos furiosos reciben al dragón. Las montañas cantan, recitando arias de lava ardiente, y los ríos bajan por las laderas regocijándose. El corazón del dragón siente como si estuviera en casa. Lo salvaje puede ser controlado, no para crear su jardín de los deseos, sino para cumplir la esperanza de su alma naciente.

Ugin, the Spirit Dragon ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Chris Rahn

El batido de sus alas trae truenos y relámpagos al cielo, y de la tempestad nacen dragones. Incluso el fuego engendra seres vivos, espléndidos en su calor y su belleza.

Al menos, esa es la historia que los humanoides suelen contar al narrar las historias sobre los más antiguos de los días, sobre aquellos que vieron la magnificencia del dragón, los que observaron su poder sin poder hacer nada más que admirarlo. El conocimiento de la magia surgió de entre las distintas especies, y los chamanes buscaron la tutela del dragón. A los más sabios se les narraba la historia del viaje que le había traído a Tarkir. Según lo contaba, el aguijón de la traición y el dolor estaba menos afilado, y se preguntaba qué habría sido de su hermano. ¿Habría sobrevivido? ¿Qué habría sido de su plano de nacimiento? Si había podido viajar entre planos una vez, seguro que podría hacerlo de nuevo.

Buscó en su mente la chispa que abría la puerta entre los mundos. En un destello de fuego invisible, se encontraba en un lugar oscuro y desalentador, y tras un momento que le revolvió el estómago, se encontraba de nuevo flotando sobre aguas tranquilas, con esa aura misteriosa de meditación en paz.

Una gota de agua cae del cielo o quizá de su propio ojo, abriendo un portal a través del cual se observa la montaña donde había nacido, todavía orgullosa, cubierta de nieve, pero estropeada ahora por una extraña estructura.

Con un rugido de agonía nunca antes aullado, todas las emociones que creía haber dejado atrás surgían de nuevo de la manera más fiera. La chispa le abrió el camino, y tras girar en la sombra se encontraba allí de nuevo, cayendo del cielo hacia la montaña donde había nacido.

Alguien había construido un templo en la cumbre de la montaña. La estructura, pintada de rojo como si fuera sangre, estaba presidida por dos cuernos gigantescos curvándose el uno hacia el otro. 

El claro donde habían matado a su hermana Marrevia Sal era ahora el centro de una poblada ciudad que se extendía por toda la ladera de la montaña. Había miles de personas, y se podía distinguir claramente la prosperidad de aquellos que llevaban una insignia con los cuernos curvados de los esclavos y muertos de hambre que tenían a su alrededor. Pocas diferencias había con el asentamiento del antiguo jefe de guerra asesino de dragones, solo crecimiento y metástasis.

Island ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Florian de Gesincourt

¿Quién reina aquí ahora?

Aunque en lo más profundo de su ser sabe quién lo hace.

Reconoce la forma curvada de los cuernos.

Mi hermano, mi gemelo.

Todavía me traiciona, las promesas que hicimos, el vínculo que nos une.

Con un aullido de frustración, de ira, de dolor, desaparece en un torbellino de fuego invisible. Después de un angustioso viaje a través de la oscuridad más absoluta, emerge de nuevo sobre el espejo entre mundos.

Las aguas tranquilas calman su atribulado corazón. El río de emociones cesa. Durante innumerables años se cierne sobre las aguas, perdido en sus pensamientos y su ego. El mundo sobre el que cayó en primer lugar (Dominaria) no es más que uno entre muchos otros. ¿Por qué soportar el peso del pasado cuando hay un universo entero esperando a ser explorado? No está confinado a la montaña que le vio nacer, ni tan siquiera a Tarkir, el hogar de su alma. El universo es más grande que él, y así es como debería ser. Una paz nueva se instaura en su interior. Con júbilo, con alegría, con un propósito, con calma, se lanza en un torbellino de fuego invisible.

El dragón desaparece.

 

Volvía a estar en el Plano de la Meditación, pero era el momento de explorar el resto de planos. Y lo hizo, encontrando peligros y maravillas en cada plano que visitaba. El tumultuoso Zendikar, el embrujado Innistrad, el soleado Lorwyn. Alara con su equilibrio de maná, Shandalar con su florecimiento de la magia. Y muchos más, algunos vastos y saturados de maná, otros pequeños fragmentos con poca vida y magia. 

Pero sus pensamientos volvían una y otra vez a su gemelo. Había evitado Dominaria durante todo este tiempo, sintiéndose atrapado en los confines de su pasado.

Pero tenía que encontrar a Nicol, y todo volvería a ser como antes entre ellos. Estaba seguro.

Ya era un verdadero experto en caminar entre planos. En un parpadeo, seguido de un torbellino de fuego invisible, se había ido.

(...)

Banderas ondeando al viento, ejércitos marchando a través de las llanuras de Jamuraa. A su paso se extienden los restos de una gran guerra: cuerpos destrozados, ciudades en ruinas y tierras envenenadas por las batallas libradas con la más despiadada hechicería y el poder demoledor de los dragones. Aquí y allá, las banderas marcadas con la corona de Arcades Sabboth yacen pisoteadas en la tierra y el barro, donde las cohortes han caído ante el ejército que les perseguía. Los estandartes con cuernos curvos siguen avanzando, hasta que los orgullosos supervivientes del ejército que huía se reúnen y preparan para un enfrentamiento final.

La última gran batalla se abre con gritos de los soldados, arrastrados a la locura debido a generaciones y generaciones en guerra. Estallidos en truenos de magia tronaban en los corazones del enemigo.

Ugin mira horrorizado como los dragones más pequeños, completamente desconocidos para él, luchan y caen en la primera carga. Arcades Sabboth da órdenes de manera brillante, volando de un lado para otro evitando una maniobra de flanqueo aquí y un asalto de los hechiceros allá. Pero Nicol siempre está ahí para contrarrestarlo, patrullando incesantemente las líneas de batalla mientras que las compañías de soldados y hechiceros compiten por el honor de luchar en la primera línea, donde Nicol pueda verlos. Ambos están tan concentrados en la batalla que no perciben su presencia, muy por encima de ellos, en el cielo.

En un arrebato de ira, y de vergüenza de sí mismo por mantenerse alejado durante tanto tiempo, el dragón pliega sus alas y desciende en picado. Durante sus viajes aprendió hechizos para protegerse de las lanzas de hierro y las redes mágicas mortales, por lo que se lanza entre los dos ejércitos y extiende sus alas en un destello de fuego invisible para levitar entre ellos como una aparición. Las tropas impactadas retroceden. Incluso sus beligerantes hermanos quedan estupefactos ante esta inesperada visión, y paran la lucha.

Ahora que Ugin tiene su atención, les ruge. "¡Nicol! ¡Arcades! ¡Debéis poner fin a esto! ¡Es un error!"

"¡Yo solo lucho para proteger a mi gente!" responde Arcades en un furioso bramido. Pero astuto de él, al instante advierte que la atención de Nicol se ha alejado de él y su ejército para fijarse en el intruso.

Mientras que el dragón levita entre ellos, Arcades instiga al resto de los que quedan de su harapiento ejército a una retirada a gran escala.

Las líneas del otro ejército esperan las órdenes de Nicol.

Nicol mira conmocionado a la aparición que le confronta.

"¿Qué clase brujería es esta?" exige. "Ugin está muerto."

"No es brujería. ¿Es que no me reconoces, Nicol?"

"¡Esto tiene que sera algún tipo de magia negra de Arcades!"

Se lanza hacia adelante y, con una explosión de fuego, intenta destruir el espejismo. Pero la magia de Ugin es poderosa, tejida de todo el espectro de la magia. La ira de Nicol fluye inofensivamente para disiparse en el aire. El ejército aterrorizado se mantiene firme, incluso aquellos golpeados por las chispas ardientes que se retuercen en agonía mientras caen.

"¡Nicol, detente! Soy realmente yo."

"Estás muerto. Yo mismo vi cómo eras aniquilado en una vil explosión provocado por un hechizo de magia humana. Fue en venganza a mi victoria, destruyeron lo que más amaba. Pero te vengué. Me propuse hacer que el mundo fuera digno de tu visión de paz y armonía ."

"¿Y es a esto a lo que llamas paz y armonía?"

"Lo será. Ven a ver lo que he logrado. Ven, Ugin."

Sus palabras eran muy conmovedoras. Sin embargo, Nicol abandona a sus soldados, dejándoles recogiendo a sus muertos y heridos. Los exploradores del ejército en retirada de Arcades le informan sobre este cambio abrupto de las circunstancias, sobre cómo el vencedor ha renunciado a su ventaja sobre el terreno. Pero Ugin no puede quedarse para ver lo que Arcades quiere decir, mucho menos dedicarle una hora o un día para hablar con su hermano mayor, para preguntarle qué ha sucedido en los años o siglos desde que se fue. 

 

Había venido a buscar a Nicol, así que le siguió. Volaron sobre cascadas y espléndidas montañas, llenas de color y de vida. Pero también había paisajes desolados, abrasados, yermos. Ciudades quemadas, huesos esparcidos. Nicol sobrevolaba con una sonrisa de oreja a oreja, sin darse cuenta de la horripilante destrucción que había provocado.

Tectonic Rift ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by John Avon

¿Llegaste a pensar que el mundo sería un lugar tan vasto, Ugin? He viajado a todas partes, no hay un lugar demasiado pequeño o grande al que no le haya puesto la garra encima. Ahora domino la mitad de él, yendo de menos a más. Toda Dominaria pronto se arrodillará ante mí. Y volverás a compartir este triunfo conmigo ."

Por fin llegan al continente de su nacimiento y a la montaña donde salieron del cascarón. En el pico del cráter, a excepción de un par de cuernos curvados hechos de mármol, no había más que vacío y soledad, lo que hace que parezca que la montaña tiene sus propios cuernos.

"¿No había un templo construido aquí?" Pregunta Ugin.

"Lo hubo, hace mucho tiempo, pero me di cuenta de que no era apropiado que los humanoides pusieran los pies encima de un terreno sagrado destinado únicamente a los dragones. Solo para mí." Aterriza con estilo y delicadeza, dejando espacio para que Ugin haga lo propio a su lado. "Para ti también. Te extrañé muchísimo, Ugin. La angustia me consumía. Pensé en ti todos los días, preguntándome qué había sido de ti y que estarías haciendo. Dime, ¿qué te parecen mis dominios?"

Ugin guarda silencio durante tanto tiempo que, finalmente, Nicol, perdido en la contemplación de su magnificencia, se da cuenta de que no ha respondido.

"Comparte tus pensamientos conmigo, hermano. ¿No es un hito lo que he logrado? Debes reconocer que ninguna criatura ha tenido tanto poder sobre tantas otras como yo hago. "

Las palabras salen de su hocico como si de fuego se tratase. "Intentaste influenciarme con ese truco mental. ¿Cómo pudiste, Nicol? ¡Ya es terrible que aplicaras una magia tan nociva sobre otros, pero sobre mí, tu gemelo!"

"Nunca te quejaste del 'truco' tanto como cuando funcionaba en tu contra." Nicol se ríe suavemente. "Era joven y probaba mi poder. Pero ahora no tengo tales inseguridades. Soy el emperador de todo lo que existe, o lo seré pronto."

"¿Todo? ¿Crees que esto es todo?" Ugin se ríe, su barriga se revuelve en una ira que es capaz de comprender.

Nicol suspira enojado, girando la cabeza para mirarlo. "¿Por qué te ríes? El poder no es motivo de burla."

"Esto no es más que un fragmento de entre una miríada de fragmentos. No es insignificante para quienes viven y mueren aquí, eso por supuesto. Pero en comparación con el Multiverso que está más allá de lo que comprendemos, es como reclamar esta montaña como si fuera el mundo entero cuando no es más que un pequeño fragmento del todo."

"¿De qué estás hablando?"

"Estoy hablando de lo que Te Ju Ki me enseñó."

"Ese vieja humana ha sido vencido por la muerte y su sabiduría y parloteo no es más que polvo. Mientras tú y yo todavía seguimos aquí."

"Si eso es lo que piensas, entonces no entiendes todo aún sobre la muerte, o la sabiduría que encierra. Pensé que había más para ti que esto, Nicol. ¿De verdad crees que este la conquista significa algo en los vastos alcances del universo?"

Salieron chispas de la nariz de Nicol. Una nube sulfurosa de humo abandonaba de su boca. Pero durante mucho, mucho tiempo, permanece en silencio.

Nicol habla con voz melancólica. "¿Has vuelto solo para insultarme? ¡Pensé que éramos gemelos, no rivales!"

Debido a esas palabras, Ugin se suaviza. "Por supuesto que somos gemelos, no rivales. Nuestro vínculo, nuestra hermandad, es la única razón por la que volví para encontrarte. Si no hubiera regresado, estaría descubriendo todas las maravillas que existen más allá de este pequeño mundo."

Los ojos de Nicol se achican con una mirada de curiosidad inquietante. "¿Dónde has estado? Si no fue un hechizo lo que hizo que te desvanecieras ante mis ojos, entonces ¿qué te pasó?"

"Ahora soy un Planeswalker."

Nicol lo mira con ojos brillantes.

"Ni siquiera estoy seguro de que haya otro como yo. No he encontrado ningún rastro de ninguna otra criatura que pueda caminar entre mundos."

Nicol parpadea atónito, sin decir nada.

"No sé por qué o cómo, pero sucedió. Solo sé que estaba en Dominaria, enfrente de ti, y de repente, me lanzaron más allá de este plano. Me sorprendió. Estaba desconcertado y confundido pero, desde entonces, descubrí que hay muchos planos, muchos mundos. Están unidos por un espacio sombrío, una red de oscuridad a la que todo está atado. Al entrar y salir a través de sus conexiones, puedo pasar de un mundo a otro. ¡He visto tantas maravillas! He visitado un centenar de mundos. Controlar Dominaria está muy bien para un déspota de mente pequeña como ese viejo jefe que mató a nuestra hermana herida y que creyó que por ello era divino e invencible. Pero él y sus escuálidos herederos no eran más que insignificantes tiranos en comparación con la eternidad y el infinito de los planos."

Crucible of Worlds ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Ron Spencer

"¿Me estás comparando con esos patéticos humanos, débiles y de corta vida que destruí con el truco más superficial de mi mente?" Las palabras surgen en el más leve susurro.

"¿Cuándo veré lo que has forjado con estas guerras sin sentido contra nuestros hermanos dragón? ¿Oyes que te jactas de ello como si de un niño insignificante presumiera de matar una mosca diciendo que han matado a un poderoso dragón? Sí, te comparo con criaturas así de patéticas. Por lo menos, ellos no lo saben, algo que tu deberías saberlo mejor."

"¿Cuánto tiempo has sabido cómo hacer esto?"

"Desde ese día. El día que trataste de manipular mis pensamientos."

"Ese día sucedió hace cuatro o cinco mil años en la forma en la que los humanoides miden el tiempo. ¿Nunca pensaste en regresar hasta ahora? Nunca te dijiste a ti mismo, ¿debo compartir esta revelación trascendental sobre como cruzar planos con mi hermano, mi gemelo?"

"¿Cómo podría confiar en ti? Trataste de manipularme."

"Muéstrame cómo caminar los planos. Llévame contigo."

Ugin comienza ansiosamente. "Concentras tu voluntad en la chispa dentro de ti y..."

Se para. Fue una chispa nacida dentro de él lo que le dio la capacidad de caminar por los planos. Sin la chispa, los caminos entre los mundos son simplemente una puerta cerrada.

"No me lo puedes contar, ¿verdad?" se burla Nicol. "Es todo una mentira, ¿no? Has estado escondiéndote todo este tiempo en un santuario cual cobarde. Ahora que casi he conquistado el mundo, el único mundo que existe, vuelves como una rata hambrienta con la esperanza de robarme la gloria. y reclamarlo para ti mismo."

"No me crees."

"Por supuesto que no te creo. Eres un mentiroso. Siempre has sido un cobarde y un mentiroso. Esta es la mentira más grande de todas, nacida en lo profundo de tu corazón, asustado y envidioso de que haya logrado todas las cosas que tú jamás serías capaz. Nunca tuviste el coraje o la fuerza de la voluntad para lograrlo. Siempre fue gracias a mí, ¿verdad, Ugin?"

"Solo puedes verte a ti mismo en todo lo que sucede. ¿Qué te hizo ser así, Nicol?"

"No me pasó nada. Soy como siempre he sido."

"Sí, tal vez sea verdad. Tal vez todo el tiempo soy yo quien me he estado mintiendo a mí mismo, pensando que eras una mejor versión de ti mismo."

"La mentira es que siempre has creído que eras mejor que yo. Eres el manipulador, Ugin. No yo. Solo he hecho lo que necesitaba para ayudarnos a sobrevivir. Solo he mantenido la fe en ti y en nuestra hermana asesinada. ¿Qué has hecho, excepto esconderte, abandonándome? Tú solo volviste atrás cuando hice todo el trabajo duro de hacer que el mundo fuera seguro para nosotros."

"Tienes razón. Nunca debería haber regresado. Así sea. Disfruta de tu mandato en Dominaria. Es todo lo que llegarás a saber, mientras que habrá mundos que yazcan para siempre fuera de tu alcance." Enfurecido, furioso, desconsolado, Ugin desaparece en un torbellino de fuego invisible.

 

Sobresaltada, Naiva abre los ojos en shock. Sus manos han perdido el contacto con su hermana, el lazo se ha roto. Su hermana aún respira, y bajo sus párpados puede notar el movimiento furioso de sus ojos, como si no le diera tiempo a observarlo todo en el sueño.

¿Había sido atrapada en un sueño o en una memoria? ¿Cómo podría distinguirlos?

Un sonido surge del exterior, y por una rendija descubre a su abuela acercándose.

"Abuela" dice con voz queda, mirando con miedo el cielo, sin saber muy bien por qué, como si la cazadora estuviera siendo cazada por un depredador mucho más peligroso que cualquier humano.

"¡Naiva! ¿Qué hacéis aquí? ¿Dónde está tu hermana?"

"Traté de pararla, pero ya sabes cómo es. El Dragón Espíritu la condujo a este lugar y fue atrapada en un extraño reino de aguas en calma, como si fuera un espejo."

"Ugin está tratando de hablar con nosotras. Ya sé que siempre dices que está muerto, pero los ancestros nunca nos dejan del todo hasta que son olvidados. ¿Qué es lo que has visto?"

 

Tras contarle la historia a grandes rasgos, Yasova cree que Ugin no está muerto después de todo, aunque tampoco despierto. Está tratando de comunicarse de la única manera que puede, a través de sueños y visiones. 

 

"Los seres del viento llamaron a Baishya para transmitirle un mensaje, y ni tú ni yo tenemos esa capacidad. Tu hermana ha encontrado su propio camino en esta vida."

"¿Pero qué es lo que Ugin quiere que veamos?"

"¿Y si son todo mentiras, abuela?" Al oír esto, Yasova busca en las pupilas de su nieta el signo de una presencia extraña, sin encontrarlo. "¿Has oído un susurro en tu cabeza?" le pregunta.

Mevra y sus compañeros deben estar muertos, y si sus temores son ciertos corren un gravísimo peligro. Quizá el aviso que les quería dar Ugin llega demasiado tarde, por lo que Yasova va a intentar comunicarse con él directamente.

Un ruido les hace mirar hacia arriba. Nada se mueve, ni siquiera los pájaros o los insectos.

"Debes irte deprisa, que nada te distraiga" y diciendo esto la Abuela se adentra en los Edros sin dejar rastro.

Mientras huye como le ha dicho, un temor le atormenta, el temor de haber abandonado a su abuela y a su hermana a una muerte segura. Tiene que volver y echar un vistazo una vez más…

De repente una mujer que le resulta familiar aparece de entre las sombras. Mevra le sonríe, con una sonrisa placentera y tranquilizadora. 

"Saludos, pequeña hermana. He venido tan lejos para buscarte a ti y a tu familia, y a intentar buscar a la mía." 

"¿Quién eres?" El miedo la atenaza, pero no sabe por qué.

"¿Acaso no nos conocemos? ¿Cuál es tu nombre, y el de tu familia?”

La boca de Naiva se abrió antes de saber que quería hablar. Las palabras simplemente fluyeron. "Soy Naiva, hija de Kiarka, hija de Yasova." 

"¡Yasova! Vaya, es a Yasova a quien busco. ¿No está aquí? ¿No la vi descendiendo hacia este lugar?" 

"No hay nada aquí, como ves." Naiva se concentró en mover su pie derecho, cualquier cosa para alejarse, pero el pie no se movió. Un terror enfermizo se apoderó de sus entrañas, y lo sopló hasta que pudo pronunciar palabras comprensibles. "Nada más que estos escudos, cubriendo los huesos de un dragón que murió hace mucho tiempo." 

"No hace mucho tiempo. Un momento. Un aliento." 

"Hace toda mi vida", dijo Naiva. 

"Ah, eres muy joven, un simple retoño." 

"¿Quién eres tú?" 

"¿No me conoces?" 

El aliento de Naiva llegaba a través de jadeos, como si hubiera estado corriendo y no pudiera parar, y sin embargo, no se había movido en absoluto. La mujer embarazada que llevaba la cara de Mevra descendía poco a poco, acercándose cada vez más. Su entrenamiento de cazadora hizo que saltaran todas las alarmas: la mujer no tenía olor a sudor, ni brillo ningún tipo de brillo aceitoso en las mejillas, que estaban descubiertas. El viento ni siquiera movió los mechones sueltos de pelo negro. 

Sus pasos no hacían ruido, ni siquiera el más ligero siseo. 

Sus pies no estaban tocando el suelo, había un pequeño espacio entre las plantas de sus botas y la áspera tierra. 

¿Qué había dicho la abuela? La ilusión puede hacernos ver lo que no está aquí. 

"¿Quién eres?" Repitió Naiva imprudentemente, sus manos se aferraron con fuerza al mango mientras amenazaba con la lanza a la mujer, que aún descendía con ese deslizamiento inquietante. "No eres Mevra. No eres mi pariente." 

La mujer embarazada se detuvo. Parpadeó, con un largo y lento descenso y ascenso de sus párpados, que parecían cambiar del día a la noche. Luego sonrió, ampliamente, en exceso, demasiado brillante y cálida. 

"Un sabio retoño, tan observador. ¿Dónde está Yasova?" 

"Aquí no, como puedes observar por ti misma" dijo Naiva con firmeza, aunque se sintió mareada por el esfuerzo de mantenerse en pie. "¿Quién eres? No eres Mevra. Tus pies ni siquiera están tocando el suelo." 

"¡Qué inteligente!" 

La risa de la mujer embarazada llenó el cañón, haciendo eco en sus altos muros hasta que Naiva cayó de rodillas y, dejando caer su lanza, se tapó los oídos con las manos. La risa era ensordecedora mientras la sonrisa de la mujer se ensanchó echándose hacia atrás, alrededor de su cabeza, su boca se partió como si la cortara una cuchilla para exponer su garganta, sus labios se despegaron para consumir su cabeza y luego sus hombros y luego se convirtió en una horrenda distorsión de nacimiento. Pero lo que surgió del cuerpo derritiéndose de la mujer se retorció y se estiró, creciendo tan vorazmente como si este nuevo ser deseara consumir los mismos cielos.

Un dragón se desplegó fuera de la ilusión, una criatura tan magnífica que el recuerdo del poder de Atarka parecía insignificante en comparación. Era tan grande que bloqueó el sol, permitiendo que su luz iluminara su forma a cada lado para que brillara. Los arco iris se refractaban a su alrededor, derramando arcos de color por el cielo como símbolo de celebración de su llegada. En estado de shock, Naiva contempló sus cuernos curvos, que le resultaban familiares por los extraños recuerdos que había compartido. Una brillante gema en forma de huevo flotaba entre los cuernos, girando lentamente, de manera hipnotizante.

Gem of Becoming ©2018 Wizards of the Coast LLC in the USA & other countries. Illustration by Jack Wang

"Todo va a estar bien a partir de ahora" dijo el dragón con su voz suave y seductora. "Ahora estás a salvo, pequeña Naiva. Todos tus problemas va a ser resueltos. Todo lo que siempre has deseado se convertirá en tuyo mientras vivas. Confía en mí. Solo necesito una cosa. Una cosa pequeña."

Nunca se inclinaría. Nunca se uniría a él. Nunca jamás. "¿Qué deseas?" 

"A Ugin." 

"Ugin está muerto." 

"Eso es lo que pensé la primera vez que lo maté, pero resulta que no está muerto después de todo. Esta vez he vuelto para asegurarme. Eres una cazadora indomable, y pronto serás reconocida como la más poderosa de los asesinos de dragones, la que me va a ayudar a destruirlo para toda la eternidad."

 

¡Y esto es todo por hoy! Volveremos la semana que viene con la penúltima entrega de las Crónicas de Nicol Bolas, con todo por decidirse todavía. No os la perdáis y no olvidéis comentarnos lo que queráis, tanto por aquí como en las redes sociales. ¡Hasta la próxima!

 

Nacho Sandoval

@NasanMagic

Etiquetas: Nicol Bolas, Magic Stories, Las Crónicas de Bolas, Lore